A través de mi copa pude verte,
en esa tarde embriagado de tristezas,
tu armoniosa voz acompañó al licor trago por trago,
y mientras me hablabas, fue como si estuviera ingiriendo las gotas
de tus susurros que distinguen tu presencia diferente.
Es difícil acompañar tu charme, la categoría de los seres de luz,
que llegan como tú, desde la nada, para iluminar el todo de una tarde
en la que la gente rutinariamente seguía su rumbo, mientras yo me detuve,
para salir a tu encuentro al fin, y acunarte imaginariamente como a una
paloma
pero que se detuvo ante mí.
Fui colombófilo y me sumergí entre tus plumas, con mi mirada viajera,
descubriendo paisajes que surgían a medida que avanzaba en tus rutas,
alguna tal vez lleve a tu mundo interior,
pero el laberinto de tus encantos
hace la tarea ardua,
para poder agotarla en una sola jornada entre tus valles.
Y todo lo bello irremediablemente retorna a su estuche,
como un bombón,
una joya refinada,
o tal vez una artesanal fantasía,
y allí quedó el emblema,
la conjunción de todo ello, resumido en tu persona que dejó una huella especial,
una bruma rosada,
delicada,
femenina,
para que mi vista no olvide tu irrupción.
F...., por una tarde en que me ayudaste a combatir una angustia.
15/01/08
Esta poesia me la regalo un amigo...
no pude...
sentir su amor....
me aleje.....
dejandolo sumido en un vacio......
es muy triste amar sin ser correspondido...
aunque........
siempre supiste...
que mi corazon....
tiene otro dueño...


