
En lugar de seguir rumiando, lamentando y llorando las pérdidas irreparables, como la muerte de un ser querido, lo realmente sensato y saludable es reengancharse de nuevo a la vida cotidiana y vivir plenamente cada instante, sin permitir que las penas, las desgracias y los sinsabores del pasado sigan malogrando mi presente.
Nadie pone en duda que las pérdidas afectivas y emotivas, por el gran vacío que causan, nos dejan el alma frágil y dolorida. Es normal que sea necesario pasar por un periodo de “duelo”, pero el peligro que se corre es instalarnos cómodamente en el lamento por la pérdida y no hacer lo posible por volver a la esperanza, la ilusión y las ganas de vivir.
¿Cómo?
Dejándome querer, animar y consolar por amigos y seres queridos, no caer en la tentación de meterme en cama o encerrarme en casa.
Pasar la página con decisión y hacer balance de todo lo bueno, entrañable y positivo que sigue llegando y enriqueciendo la propia existencia.
La misma energía que empleo en lamentar , tengo que emplearla en decirme a mi misma exactamente lo contrario.
Por mis princesas, por tod@s
aqui estoy!
GRACIAS POR LA CONTENCION!!!!!!!!!!
SE L@S QUIERE......MUCHISIMO!!!!!!!!!!

Seguimos honrando la vida y la amistad!


