
En el vacío espacio de un silente misterio, una vez nos encontramos,
nadie sabrá quién determinó, que la causalidad se tornara determinante,
como para no permitir que cuando las miradas se encontraran,
tuviéramos la primera sensación compartida, las ansias entrelazadas.
Fue entonces sutil reconocer tu generosa sonrisa, plagada de asentimientos,
que me invitó a investigar quién era la persona que me estremecía,
y sumergiéndome en un mundo de existencialismo a utranza,
no dudé un segundo
en acercar tu grácil figura a la mía, y fue inevitable que miradas y besos compitieran.
Queríamos decirlo todo, a medida que las caricias marcaban sus rumbos,
contarnos nuestras historias, mientras los labios invesigaban cada vez con más dulzura
y ardor,
los innenarrables rincones secretos , que desubríamos palmo a palmo,
ninguno de los dos supo, cómo fue que tu fuente desbordara, permitiendo mi arribo.
Recuerdo el cincel de tus uñas, tallando figuras en mi espalda, durante mi viaje,
ya era imposible llegar más profundamente, a pesar de tus ruegos,
con la sinfonìa de tus gemidos más depurados, celebrando un concierto deslumbrante,
sólo sé que por primera vez conocía sabores exultantes, fragancias encantadoras,
y una boca que comenzò a apoderarse como una emperatriz, de todos sus dominios.
Y decidí convertirme en esclavo de tus encantos, los límites te los obsequié, todos,
pues eres tan diferente a lo ya conocido, que se tornò imposible decirte que no,
cuando el recomenzarlo lo tornabas en una danza exótica, sin espacio entre nosotros,
más que para observar cada nuevo tesoro, que mis cinco sentidos seguía
descubriendo,
será por eso, que fue un ensamble involvidable, más allá de nuestra primera vez.
EL MAGO DE LA LUZ


