La primera vez, fue una noche de enero en que el cielo se había apagado por unos instantes y el olor de la lluvia flotaba desde mucho antes que su presencia.
Ella era su alumna, el su profesor de inglès.
Mientras el dudaba , ella ya había descubierto, estudiado, analizado,cuanto le gustaba.
Tenía todo planeado, el ni se había dado cuenta.
Ella le estaba dejando un tiempo, ese tiempo que sabía que el necesitaba.
Mientras, se dedicaba a estar presente, a sonreírle, a mirarlo fijo, a seducirlo.
Pero el no decía nada, dejaba que el reloj tomara las riendas, dejaba que las cosas pasen
Ella sabía perfectamente cuando dar el primer paso.
El miedo nunca la frenó.
Quería exponerse, arriesgarse.
Era de esas personas impulsivas, no analizaba ni pensaba demasiado.
Pasaban los días y algo crecía con cada encuentro.
Esa noche regresaban de una cena festejando el final de la cursada.
El la alcanzò en su auto, se habìa hecho demasiado tarde.
Se acercò para besarla en la mejilla
Como solìa hacerlo siempre ....
Esta vez ella no le diò tiempo, bajò ràpidamente, rodeò el auto y acercandose hacia la ventanilla , le tendiò la mano
Sin mediar palabra alguna
Supuso que estaba sobreentendida la invitaciòn
Vivía sola, jamás daba explicaciones de sus acciones.
El la mirò
asombrado,
asustado
extrañado
-Me gustarìa conversar ........abriò el juego ella
No fue fácil convencerlo, pero al fin cediò.
-Ok, sòlo unos minutos, no imagino que...... balbuceò el suavemente
Eran las tres de la mañana
hacía calor
Encendiò el ventilador de techo
Ella aprovechó para preguntar sin ningun pudor alguno
-te querés quitar la remera???
El respondió con su media sonrisa, y sus pupilas atravesaron el silencio.
Esta vez sus ojos se mantuvieron firmes al desafío de ella
Sentía cómo su mirada color miel le alborotaba el pensamiento.
Su sonrisa se mantuvo firme, segura de sí misma, provocadoramente bella.
Un mechòn del cabello de ella saltò insolente cubriendo parte de su rostro.
La mano de el fue a ponerlo en su lugar, con cuidado, sin dejar de mirarla.
De repente, luego de haberlo acomodado, le acarició la mejilla.
Ahhh bueno, pensò ella, por fin se despabilò!
-Tomamos algo?- preguntò ella
-Còmo gustes, respondiò el súbitamente divertido
- Que tengo??
por que me miras asi???pregunto ella
-Creo que una pestaña, cerca de uno de tus ojos, dijo el mientras pasaba sutilmente el pulgar.
-¿ya está?- preguntò ella.
-No, esperá-
entonces el se acercó,
entonces ella temblò,
entonces ...
-Mmmmm, parece que no quiere salir-
sus labios se acercaron.
a dos centímetros de distancia,
sus ojos dejaron de mirarse por primera vez
para fundir cuatro labios
Y entonces el la/ me besó, y ella/yo dejé que lo haga.
Una parte de ella/mí decía que no.
Fue más fuerte el deseo, el sentimiento acumulado.
Se abrazaron, se besaron...
La/me desvestiò sin prisa, con los primeros relámpagos que reflejaban sus formas como destellos de guerra,
ella/yo se/me dejaba llevar por el ámbito de la tempestad, entrecerrando apenas los ojos
dejando en libertad los corazones que respiraban a un mismo ritmo,
por cada caricia un latido, y por cada beso un temblor.
Recorriò con sus labios,con las yemas de sus dedos desde el cuello hasta la cumbre de sus/mis pechos,
Nunca había sentido tanto en un beso.
Esa noche dormimos abrazados.
Esa noche lo amé, y él a mí.
Esa noche empezó nuestra historia.
No es precisamente un cuento de hadas.....
Descubrì que las hadas, los principes azules, la perfecciòn, no existen.
Tomando las palabras de mi amigo Eduardo, somos imperfectamente perfectibles........Thanks my friend!











